Futuro Digital

Estoy escribiendo esta entrada del blog del Forum desde una tableta electrónica conectada al internet mediante una conexión celular y usando un teclado virtual. Lo más probable es que estas palabras jamás sean impresas, serán solo leídas en aparatos conectados a la red y en pantallas luminiscentes. Serán olvidadas inmediatamente como casi todo lo que se publica de manera electrónica, pero serán catalogadas y archivadas durante décadas por los motores de búsqueda.

Pese a que estoy usando una plataforma nueva para escribir estas palabras, desde el punto de vista formal no hay diferencia alguna con las que podría escribir con una pluma o en una máquina de escribir mecánica. Si yo no digo en qué aparato escribí estas palabras, nadie tiene manera de saberlo.

Esto precisamente es lo que ocurre con las imágenes. Ahora usamos cámaras extremadamente sofisticadas que usan sensores digitales en lugar de película, pero en verdad no hay diferencia formal alguna entre las imágenes que podíamos hacer hace unos años y las que capturamos hoy.

Distinguir una imagen impresa hecha en diapositiva de la capturada en una cámara digital, es casi imposible. Hace unos años se les veía la costura a las fotos digitales, tenían colores irreales y defectos visibles, pero esa diferencia de calidad desapareció.

Aún no hemos vivido una revolución en la toma fotográfica, porque seguimos usando el mismo principio de la “cámera obscura”, es decir un lente -u orificio- da coherencia a los rayos de luz -que viajan en todas las direcciones- y los proyecta sobre una superficie bidimensional. Esos rayos de luz organizados -o enfocados- por el lente son capturados en una superficie fotosensible análoga o digital.

Ahora me encuentro a una cuadra del Massachussets Institute of Technology o MIT, uno de los centros de investigación científica más importantes del mundo. Una de mis actividades como “Fellow” de la Fundación Nieman en Harvard va a ser pensar acerca del futuro del fotoperiodismo y la fotografía. Voy a pasar parte de mi tiempo en el famoso Media Lab del MIT donde se está desarrollando las cámaras fotográficas del futuro.

La gran revolución en la toma fotográfica la vamos a ver en la codificación y decodificación digital de las imágenes. ¿A qué me refiero con esto? Hay un software para procesar imágenes raw diseñado por la compañía francesa DXO, que se dedica a estudiar los defectos ópticos de los lentes. Este software funciona con módulos para cada combinación de lente y cámara. Por ejemplo, si sabemos exactamente qué clase de distorsión produce un lente ojo de pez de 15mm marca X montado en una cámara de fotos marca Y podemos corregir completamente la distorsión usando DXO.

Tomado de KenRockwell.com, sin corrección

Tomado de KenRockwell.com, con corrección

Se puede corregir esta imágen porque se midió de qué manera ese lente y cámara distorsiona los rayos de luz.

Lo mismo ocurre con la sensibilidad de los sensores. Si sabemos de manera matemática qué artefactos digitales introducen los sensores cuando reciben una cantidad mucho menor de luz, vamos a poder conseguir una sensibilidad extraordinaria. Estamos empezando a ver las primeras cámaras que pueden tomar fotos con 50.000 o 100.000 asa. La sensibilidad de los últimos sensores es mejor, sin duda, pero la revolución está en los algoritmos usados para procesar la información que sale del sensor. Por esta razón es muy probable que podamos en el futuro descubrir información que no sabíamos que estaba en el archivo raw.

© Nikon

Estos dos ejemplos nos ayudan a entender el tema de la codificación y la decodificación de las imágenes. Si sabemos cómo fue codificada una imagen, es decir cómo se comportaron los rayos de luz en la toma original, en principio podemos reconstruir la escena original. En estos años que vienen vamos a ver una verdadera revolución en las imágenes que va a ser posible capturar: con bajísima luz, de altísima velocidad, tridimensionales, panorámicas. Pero todas estas imágenes van a estar limitadas por el principio de la “camera obscura”, es decir un lente que organiza los rayos de luz sobre una superficie fotosensible bidimensional.

La pregunta que se han hecho varios científicos del MIT como Ramesh Raskar, es qué pasaría si se reemplaza el lente óptico por otro tipo de organizador de rayos como por ejemplo una pequeña red de fibras ópticas o una máscara con microlentes. Como ya hemos visto, si se sabe cómo fue codificada la imagen es posible decodificarla. Si no se usa un lente tradicional no se estaría sujeto a los límites ópticos de la imagen proyectada. La calidad de la información crece exponencialmente cuando además hacemos la misma toma desde varios puntos de vista. Es perfectamente posible construir una cámara con múltiples sensores y decidiríamos más tarde, al decodificar, qué es lo que se enfoca o el grado de acercamiento.

© Ramesh Raskar

© Ramesh Raskar

Usando los mismos conceptos podemos pasar del espacio bidimensional a un espacio mayor. Por ejemplo, no hay necesidad de que los sensores sean planos, pueden tener profundidad y capturar distintas frecuencias en diferentes puntos (3D), revelando particularidades acerca de los espacios, materiales y formas. Pero si además de la profundidad de un sujeto tomamos en cuenta la perspectiva del observador entramos en la cuarta dimensión(4D).

Cuando estos conceptos se implementen vamos a ver toda clase de aparatos para capturar imágenes de formas y usos absolutamente inesperados, pero cada vez más sencillos e intuitivos. El trabajo va a ser hecho por la computadora, no por el operador. La fotografía en unas décadas se va a parecer poco a la que hemos hecho hasta ahora porque no va a estar sujeta al principio de la camera obscura.

Para terminar sólo quiero mencionar las grandes tendencias en cuanto a la tecnología fotográfica…

Pasado                                                                        Futuro

Muy caro capturar una imagen                                    No tiene ningún costo

Muy complejo tomar una foto                                      Cualquiera puede hacerlo

Caro y difícil publicarlas, escogidas                          Sencillo y masivo, sin filtro

Poca sensibilidad a la luz                                             Sensibilidad superior al ojo

Diferente al cine                                                              Se usa la misma herramienta

Límites ópticos                                                                No se usa lentes

Representaciones reconocibles                                   Representaciones conceptuales

Una sola oportunidad de toma                                    Se decide en la computadora

Profundidad de campo limitada                                    Se define por software

Cámara grande y pesada                                                 Cámara minúscula y/o invisible

Elite artística o económica                                              Democratización radical

Por Pablo Corral Vega.

Horacio Fernández

Para o curador e crítico espanhol, se a técnica fotográfica não tivesse se tornado pública, a história da fotografia teria sido bem diferente. Para ele, esse fato é um exemplo raro na história da tecnologia. Tal pensamento, presente no livro Fotografia Pública – Photography in Print 1919-1939, dá ideia da extensão da ação desse instigante pensador contemporâneo.

Autor de outros importantes livros, como Variaciones en España – Arte y Fotografía 1900-1980 e Mexicana, Fotografía Moderna en México, 1923-1940, foi diretor do PhotoEspanha, em Madri, cidade onde atuou como crítico de arte para a revista El Europeo e para o jornal El Mundo. Trabalha atualmente com a história dos livros de fotografia latino-americanos, ideia desenvolvida no 1o Fórum Latino-Americano de Fotografia de São Paulo.

Giselle Beiguelman

Foto: Divulgação

Reconhecer e entender as arestas da vida on e off line talvez seja uma tarefa complicada em tempos carregados de tecnologia. E compreender que elas já não mais existem permitindo a co-ação destes dois mundos? Nomenclaturas e conceitos tais como realidade aumentada, cibridismo e cibercultura fazem hoje parte do cotidiano de qualquer um, mesmo que de forma inconsciente. Giselle Beiguelman, doutora em História da Cultura pela USP e professora da pós-graduação em Comunicação e Semiótica da PUC-SP, transporta tudo isso para a arte de forma fantástica. Seu trabalho é reconhecido internacionalmente e se destaca por envolver desde literatura e web art até mobile art, abrangendo pesquisa teórica associada à produção poética. Nesta entrevista, conversamos sobre seus projetos, paradigmas da arte no mundo virtual, volatilidade da fotografia e memória frente aos avanços tecnológicos. O curioso é que as respostas “aquietam” algumas questões, mas ao mesmo tempo, dão vida a outras várias interrogações. Talvez esteja aí a graça da coisa, tudo bem longe de ser um ponto final.

Manu Melo FrancoPara começarmos, qual o significado de algumas “tags” constantes quando o assunto é web arte. O que é o cibridismo, a realidade aumentada e como elas se relacionam no nosso cotidiano?

Giselle Beiguelman – O cibridismo, originalmente, na definição do arquiteto Peter Anders, é a projeção de elementos virtuais no mundo real. Eu utilizo essa definição de uma forma uma pouco distinta. Entendo o cibridismo como uma intersecção entre redes on e off line. A Realidade Aumentada é uma linha de pesquisa da computação que busca a criação de ambientes que envolvem elementos da realidade virtual e real. Nessa perspectiva, a Realidade Aumentada, pode ser compreendida como uma dimensão do cibridismo. Nosso cotidiano já é cíbrido. Vivemos entre redes on e off line. Os recursos de Realidade Aumentada atendem a essa condição emergente, permitindo, por exemplo, acessar informações adicionais sobre um determinado lugar, utilizando aplicativos instalados no celular.

Manu Melo Franco – A tecnologia como arte envolve inúmeras questões que “afrontam” nossa maneira usual de digerir uma obra, desde a concepção até a recepção. As variações de suporte, as inúmeras possibilidades de transmissão, a ideia do espectador como co-autor significam uma maneira mais livre e menos pragmática de criar e entender arte?

Giselle Beiguelman – Eu não diria que existe uma tecnologia que é arte, mas sim que existem criações que problematizam esteticamente a tecnologia. Isso não é nada novo. Basta pensar na Renascença e em como a perspectiva clássica colocou em circulação um modo totalmente distinto de ver e perceber. Todas essas variáveis que você menciona certamente introduzem novos repertórios de criação e recepção. O mais importante, contudo, não é o fato de lidarem com tecnologia, mas sim o de serem mediadas por um dispositivo que é uma máquina em rede e que é, a um só tempo, um máquina de leitura, escritura – seja ela textual, audiovisual, imagética etc – e publicação. Isso converte o espectador em editor do processo e introduz novas dinâmicas no circuito. Elas certamente permitiram um alargamento da capacidade de produção e vazão do conteúdo, diminuído o peso de alguns intermediários, mas introduziram outros, como o acesso às velocidades de conexão, equipamento etc. Eu não diria que as tecnologias ligadas à rede não criam por si só uma maneira mais livre de criar e entender arte, mas sim que configuram um território novo com outras possibilidades. E, dentro desses territórios, modelos econômicos e culturais interessantes que propõem articulações alternativas entre os circuitos on e off-line.

Manu Melo Franco – Este “novo quadro” que assume a tecnologia e suas adjacências como base para criação artística me faz pensar muito sobre a subversão do erro, uma vez que as máquinas também têm suas fragilidades. Em Carscapes da série Fast/Slow_Scapes (2006) você se apropria de “aberrações” causadas pela câmera de um aparelho celular antigo para dar significado à obra. A estética do erro é um acerto que começa a ser desmistificado? Ele é fruto dessa suposta liberdade da cultura digital?

Giselle Beiguelman – As estéticas tecnológicas são fruto de um regime de cumplicidade e subversão em relação ao equipamento. Flusser dizia que todas as imagens estavam contidas na câmera fotográfica. Ou seja, somos configurados pelos aparatos. Obedecer suas regras nos transforma em funcionários dos equipamentos. Redirecionar suas regras internas, permite-nos potencializar seu ruído para escutar outras imagens ou visualizar outros sons.

carscapes from gbeiguelman on Vimeo.

Manu Melo Franco – Você é Diretora Artística do Prêmio Sergio Motta de Arte e Tecnologia aqui no Brasil e expõe suas obras em diversas partes do mundo. Qual o nível da produção latino americana em comparação com o que se vê no resto do mundo? Os preceitos básicos para um jurado ou curador eleger este ou aquele trabalho como relevante neste mercado é diferente dos da “arte convencional”?

Giselle Beiguelman – O nível é bastante alto e a produção muito diversificada. O Brasil, particularmente, tem se destacado com um repertório que venho chamando de “emergência tecnofágica”. Trata-se de um processo de devoramento e trituração da tecnologia mediado pelo uso crítico e criativo das mídias. Essa vertente aparece em modelos econômicos alternativos, práticas artísticas agenciadoras de outras ações e sistemas de pirataria voltados para usos coletivos das telecomunicações. Nesse sentido, elementos como a capacidade de problematizar esteticamente os meios – e não simplesmente usá-los como “funcionário” – e a criatividade nas formas de agenciamento que põem em circulação são fundamentais na avaliação da relevância de um projeto.

Manu Melo Franco – Uma vez ouvi o Eder Santos (artista mineiro que trabalha vídeo instalações) dizer que a “tecnologia avacalha a vida da gente”, uma vez que a facilidade de produção e disseminação de conteúdo pode refletir diretamente na sua superficialidade e na nossa percepção de bom e ruim. Você concorda? Existe “cura” para esse fenômeno contemporâneo?

Giselle Beiguelman – Não sei em que contexto o Eder falou isso. Ele é um dos artistas que vem problematizando esteticamente a tecnologia de forma radical… Não vou comentar, portanto, essa afirmação, mas me limitar a discutir se a facilidade de produção e disseminação implica maior superficialidade. Para mim, isso é mito. A popularização dos meios de produção e o aumento dos canais de circulação não são responsáveis pela banalidade. Eles apenas dão maior visibilidade ao banal que já existe e nos era inacessível. Mas dão vazão, também, a toda uma produção que estava contida, invisível porque não tinha por onde se impor. O que “avacalha a vida da gente” é a aderência ao discurso do marketing e sua visão da arte como gadget.

Manu Melo Franco – Até que ponto a ausência dos limites de tempo e espaço neste mundo digital interferem na construção ou arquivo de memórias individuais e coletivas? Onde a fotografia ganha ou perde no mundo cíbrido?

Giselle Beiguelman – É difícil falar de fotografia, hoje. Assim como de vídeo. Prefiro falar de imagens e de aparelhos que permitem a criação de imagens. Esse processo é muito rico e tem nos obrigado a estabelecer novos regimes de cumplicidade com nossos equipamentos. Com relação à memória, escrevi há algum tempo, que nosso grande paradoxo é viver num mundo construído de memórias em que prevalece uma arquitetura do esquecimento. A obsolescência programada e a falta de universalização dos formatos de arquivo são dois grandes problemas que urgem ser tratados com seriedade. Precisamos pensar metodologias para lidar com a volatilidade desses suportes e pressionar pelo estabelecimento de parâmetros que permitam, paradoxalmente, a memorização das memórias voláteis dos equipamentos, suportes e arquivos. Não é curioso que quando você decide gravar um arquivo você clique em “Salvar”? Há um prenúncio catastrófico aí que precisamos encarar…

//**Code_Up

//**Code_Up

Manu Melo Franco – Falando em fotografia, você desenvolveu um projeto que dialoga com o filme Blow Up, do consagrado diretor Michelangelo Antonioni, onde as relações entre visível/invisível, técnica/imagem fotográfica são muito bem apresentadas. Fale um pouco sobre o seu Code Up.

Giselle Beiguelman – //**Code_UP (2004) é um projeto sobre imagem digital que interroga o papel do código na construção do sentido. Trabalhou-se aí, em diálogo com Blow up (1966), de Michelangelo Antonioni, uma das mais profundas discussões já feitas sobre a natureza e o lugar da imagem e acerca dos modos como lidamos com o visível e o invisível.

Do ponto de vista do público, a interface de interação é muito simples. Basta capturar as fotos com celular e enviar as imagens por bluetooth aos telões do recinto expositivo. As imagens são manipuladas por um programa especialmente desenvolvido para o projeto. O programa interpreta a codificação numérica das cores como valores de altura, transformando assim cada ponto de luz em um feixe luminoso, convertendo as fotos em matrizes móveis e interativas.

Opera-se um zoom no processamento de cores que nos indicam uma questão radical: As imagens digitais não dizem respeito à natureza, mas a linguagens de programação. Suas cores – um elemento básico da percepção visual – são produzidas por sistemas numéricos, operações lógicas e displays eletrônicos. Por isso, permitem operações de imersão e navegabilidade que expandem a visão, incorporando outros sentidos e gestos ao processo de interação com imagens.

Manu Melo Franco – O 2º Fórum Latino Americano de Fotografia traz, entre várias outras atividades, uma mesa que propõe exercícios de “futurologia”. Na sua concepção, o que os avanços tecnológicos reservam para a produção fotográfica dentro desse emaranhado de possibilidades que os mundos on e off line pode nos proporcionar?

Giselle Beiguelman – Nossa, nessa área acho que exercícios de futurologia são muito arriscados. Tantas coisas já apareceram e sumiram… Lembra do Video Laser? Era “a” aposta que superaria o VHS. E o VHS? A onda agora é o 3D. E desde o início da história da fotografia ele ameaça que vem para ficar, não é? Li um livro muito interessante recentemente, “A Extinção dos Tecnossauros”, em que o autor, Nicolas Nosengo, dedica-se a uma história das tecnologias que não emplacaram. Por exemplo, o videofone – que nós chamamos de videochamada – estava tecnicamente pronto nos anos 1930, antes da invenção da televisão, e não vingou. E ele comenta que não vingou porque talvez as pessoas não queiram ser vistas quando falam pelo telefone… Então, não vou fazer uma aposta em tendências, mas falar do que mais me fascina como possibilidade de futuro: o neurocinema. Pensar que um dia você poderá carregar os filmes por inputs nas suas ondas cerebrais é incrível, não?

Diseño y determinismo de los códigos

Vilém Flusser por Bernd Bodzländer, 1991

O impacto das tecnologias recentes sobre nossa comunicação, sobretudo as formas produção e à circulação de imagens, exige que o pensamento crítico se coloque em estado de alerta. O texto revisita a obra de dois grandes pensadores do século XX, Vilém Flusser e Jean Baudrillard, para comparar o modo como cada um entende as determinações desses dessas formas tecnologicas sobre nossa sociedade. María Elena Rodríguez não deixa de reconhecer o devido valor da teoria de Baudrillard a respeito da primazia dos simulacros sobre a realidade. Mas reconhece em Flusser um pensamento mais equilibrado que, enquanto aponta os riscos de alienação trazidos pela cultura tecnológica, ainda reconhece a possibilidade de um intercâmbio produtivo entre o conhecimento humano e os objetos técnicos que dele se desdobram. O trabalho aborda a imagem numa concepção bastante ampla, mas traz questões que permanecem cruciais para a compreensão dos usos que fazemos da fotografia.

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Diseño y determinismo de los códigos: el caso de la tecnoimagen y el simulacro

Autor: María Elena Rodríguez

Universidad de las Américas Puebla – Escuela de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades – Departamento de Filosofía y Letras – Licenciatura en Humanidades – Puebla, México, 2007

Fragmento:

Tanto para Flusser como para Baudrillard asistimos a una nueva etapa de la imagen que, en mayor escala, es sinónimo de una revolución cultural. La importancia de la fotografía en la conformación de este “ecosistema cultural” formado por las imágenes del cine, la televisión, la publicidad, las revistas ilustradas, etc. es innegable. Podemos decir que Flusser toma la emergencia de la fotografía como el inicio de la era de la “posthistoria” y por ello extiende su estudio al de toda la sociedad, mientras que para Baudrillard es con el advenimiento de la difusión mediática, especialmente con la televisión, que inicia la “hiperrealidad”, pero de cualquier manera ambos proponen un profundo cambio estructural de la sociedad. Este cambio se manifiesta en todas las esferas de nuestra existencia, nuestra forma de pensar y de relacionarnos, nuestro entorno y objetos: hoy todo parece seguir la lógica de la imagen.

Trabalho completo, aqui (PDFs).

Jean Baudrillard por Steve Pike, 1991

Workshops de novas tecnologias

Foto: Detalhe de vídeo de Angie Bonino

A artista peruana Angie Bonino ministra, entre julho e agosto, uma dobradinha de oficinas bem bacana na capital peruana, Lima. Vale a dica para quem estiver por perto e se interessar por tecnologia e novos meios.

Angie Bonino é artista e design gráfico formada pela Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes de Peru e desenvolve trabalhos que dialogam com a vídeo arte, vídeo instalação, web arte e performance. Mais informações sobre Bonino aqui.

Curaduría en Nuevos Medios, com Angie Bonino

Público: Artistas, curadores, investigadores, teóricos, gestores culturais, estudantes e pessoas interessadas na curadoria, elaboração, gestão e difusão de projetos em arte e tecnologia.

Quando: Entre 02 e 09 de agosto de 2010

Onde: Centro Cultural de España en Lima

Incrições: Até 08 de julho pelo site (15 vagas)

El Videoarte – Análisis, debates y estratégias, com Angie Bonino

Público: Artistas, curadores, pesquisadores, gestores culturais, estudantes e interessados em vídeo criação.

Quando: 3, 4, 5, 6 e 10 de agosto

Onde: Centro Fundación Telefónica en Lima

Inscrições: Pelo site