En octubre de 2007, desembarqué por primera vez en la gran Sao Paulo. La población de todo mi país, Chile, es un poco menor que la de esta megalópolis. Vista por un fotógrafo, ya desde el aire la ciudad presagia esa cantidad de encuentros y relaciones que se producen todos los segundos, este zumbido de voces y motores.
Viví cuatro días de gran intensidad: un encuentro de fotógrafos y un momento de apertura de Brasil al barrio que queda a la izquierda del mapa. En el Itaú Cultural, en la mera Avenida Paulista, se concentró un caldo de cultivo ideal para los proyectos culturales en fotografía. Muchas personas entusiastas, empoderadas por sus comunidades fotográficas de origen, que se potencian con este cruce de ideas y experiencias, obras y teorías. Se juntó una masa crítica con una densidad importante. Física, química y metafísica orquestadas para propulsar la fotografía latinoamericana.
El desarrollo que ya teniamos en nuestra región de la industria cultural, junto a la implementación masiva de Internet, permitió que esta fecha se tornara un “instante decisivo” para la fotografía, al menos la sudamericana.
No sólo pudimos mantener conversaciones interesantes, diálogos profundos o conocer las actividades de tantas personas diversas trabajando con el mismo objeto. Lo más relevante es que desde ahi se coordinaron acciones que incidieron en la vida cultural de nuestros países en estos casi tres años que siguieron.
Nosotros en Chile recibimos a “Sutil Violento” en el Museo de Bellas Artes de Santiago, por ejemplo, pero además tuvimos un excelente seminario de tres días en el festival FotoAmérica 2008. Digo excelente porque no terminó con los aplausos del cierre: de algún modo sigue desarrollándose hasta hoy gracias a la comunicación sostenida entre muchos de los participantes.
En 2009, continuando esta relación informal pero profunda, nos organizamos para editar una revista sudamericana de fotografía. En Santa Cruz de la Sierra, en el centro geográfico del continente y simultáneamente en la marginalidad de su acción cultural, se fundó Sueño de la razón.
El primer número lo dedicamos a “fotografía e transformação social”. Asi tal cual, en castellano una parte, en portugués las otras, apelando a la comunicación en esta lingua franca, el portunhol que todos más o menos falamos en la región.
Cuando uno titula “fotografia e transformação social”, mucha gente se imagina un quehacer y una problemática vinculadas a las posibilidades de la fotografía como medio de adoctrinamiento o como herramienta para movilizar a las masas populares.
Surfeando por el entretenido blog de Mané Adaros encontré este texto a propósito de “The Americans” de Robert Frank:
“Unified in intent — as an experience, as a disdainful gesture, as a critique of photography, and superimposed on a critique of America — the combined power of these images voiced that something was wrong, that changes had to be made. Often more felt than rationally understood, the message became a radical point of departure for the work among a generation of photographers.”
Me hizo pensar en la entrevista a Claudi Carreras a propósito de transformaçao social. En la conversación, él – asi como lo hablé con varios otros – me dio a entender que en su opinión la fotografía actual está lejos de esa gesta épica, que ahora vivimos en una gran desconfianza de las capacidades transformadoras de las imágenes. Para muchos, esa posibilidad de cambio social propuesta desde la fotografía ha quedado en el discurso del pasado… E pur, si muove. Sin embargo, algo nos lleva a seguir trabajando en foto, a continuar con la gestión cultural, a empujar la creación colectiva. ¿será la fotografía la que perdió su capacidad transformadora? Me sumo a la pregunta abierta por Claudi: si la fotografía ya no tiene ese poder, ¿porqué se invierten tantos millones anuales en publicidad, para qué imprimir esos miles de metros cuadrados de gigantografías que promocionan bienes materiales y simbólicos?
Por Luis Weinstein/Sueño de la Razón.
Chileno de Santiago, é produtor e coordenador do FotoAmerica e organizador do Festival Internacional de Fotografia de Valparaíso. Também é editor da revista Sueño de la Razón, da qual participam sete países, numa dinâmica de trabalho nascida durante o 1o Fórum Latino-Americano de Fotografia de São Paulo. Em sua vasta atuação inclui-se a participação como fotógrafo em dezenas de mostras; como produtor, foi responsável pela mostra de Henri Cartier-Bresson em Santiago (2004). Atua como professor e diretor de fotografia em filmes de longa metragem.
Catalão, está à frente do projeto Laberinto de Miradas, iniciado em 2007 com o objetivo de mapear a imagem produzida pelos países ibero-americanos. O trabalho teve como uma de suas ações a articulação de encontros em São Paulo reunindo os coletivos Cia de Foto, Rolê, No Photo, Blank Paper, Pandora, Kamera Photo, Monda Photo, Organización Nelson Garrido, Supay Fotos e Cooperativa Sub. Pesquisador da Universidade de Barcelona e editor da revista Invisible Photo, foi o diretor do projeto E.CO, produzido pelo governo espanhol e que gerou o 1o Encontro de Coletivos Fotográficos da Europa e América Latina (2010).
Criado em 2003, o coletivo propõe novas leituras fotográficas por diferentes meios. Entre eles, destacam-se a curadoria da Semana Internacional de Fotografia FNAC (2008) e o conselho curatorial do Paraty em Foco (2009) e deste 2º Fórum Latino-Americano de Fotografia de São Paulo. Também participam de exposições nas quais apresentam ensaios conceituais. Mantém suas obras representadas pela Galeria Vermelho, de São Paulo. Fazem parte do conselho editorial da revista Sueño de la Razón e atuam também no mercado editorial e de publicidade.







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