Os acontecimentos terminam, porém, as fotografias permanecem. Com o passar do tempo, encontramos dificuldade em assegurar se esses momentos foram significativos em si mesmos ou se tornaram-se memoráveis por terem sido fotografados.
Para Marcelo Brodsky, artista visual argentino com “um pé” no Brasil, esta dúvida nada mais é que a fórmula perfeita para um trabalho de imensurável relevância social.
Brodsky é hoje um dos principais personagens nas discussões em torno do pesado legado da ditadura militar argentina de 1976-83. Perdeu um irmão nas mãos dos militares, teve que se exilar na Espanha e soube transformar essa experiência traumática em ímpeto para enfrentar as forças do esquecimento que pairam na Argentina desde os anos 80.
Entre livros e exposições, o artista se dedica, ao lado de outros, ao Parque da Memória, que está sendo construído em homenagem às vítimas daquela ditadura às margens do Rio da Prata (o local onde milhares de “desaparecidos” foram despejados para ocultar seus cadáveres e assim apagar os rastros do crime hediondo).
Nesta entrevista, ele fala também sobre outros trabalhos realizados, sua relação com a fotografia/memória, os vínculos fortes que mantém com o Brasil, projetos que estão por vir e mais. Vale a pena se debruçar sobre essa janela do tempo onde o passado não passa e fala de um imperativo presente, um dever de memória.
Manu Melo Franco – A ditadura militar argentina (1976-83) foi um acontecimento que marcou sua vida de tal forma que ainda hoje conduz grande parte do seu trabalho artístico. Qual era a sua relação com a fotografia antes de ser “atingido” tão diretamente pela repressão? Marcelo Brodsky – Mi relación con la fotografía comienza en la infancia, con las fotos que me hacía mi padre y continúa en la adolescencia, cuando mis padres me regalaron mi primera cámara. Con esa cámara hice algunas fotos que luego rescaté en mi trabajo fotográfico posterior. Mi aproximación a la fotografía era totalmente amateur, sin una formación específica. Fue sólo cuando viví en el exilio en Barcelona que me interesé en la fotografía de otra manera, asistiendo a cursos y formándome con Manel Esclusa en los primeros años ochenta. Tuve mis primeras muestras y proyectos. La represión había quedado atrás en Argentina, y la lucha contra la dictadura desde el exterior era un factor de unión y marcaba nuestra producción cultural. Mi primer libro en Barcelona, en 1982, no fue sin embargo un libro de imágenes sino un libro de poemas, “Parábola”.
Manu Melo Franco – Este direcionamento da sua obra para tais questões políticas veio como uma forma de preencher um vazio pessoal causado perda de um ente querido, pela necessidade de justiça social ou pela possibilidade de agregar valor à memória traumática da ditadura?
Marcelo Brodsky – Durante el exilio y mis primeros años de regreso a la Argentina, fui procesando el miedo y el dolor de los que murieron o desaparecieron por la represión, como lo hizo de alguna manera toda mi generación. Me hermano Fernando es uno de los desaparecidos. Pasaron más años en los que formé una familia, armé mi actividad profesional en la fotografía, viajé. Fue cuando se cumplieron veinte años del golpe militar, en 1996, cuando sentí la necesidad de abordar directamente las consecuencias de la dictadura militar con mi obra artística, y produje el ensayo Buena Memoria, en torno a los desaparecidos de mi colegio y al caso de mi hermano, que se transformó en mi primer libro-ensayo fotográfico. En ese momento, se había publicado poco desde las artes visuales acerca de la memoria traumática de la dictadura, y el libro fue muy bien recibido por los medios y por la sociedad, ya que aportaba un punto de vista personal e íntimo sobre un problema colectivo que nos había afectado y nos estaba afectando a todos.
Manu Melo Franco – Conte-nos um pouco sobre o processo de pesquisa e organização para o livro “Memoria en Construcción” (Editora La Marca/2005) e sobre o “Parque da Memória” (Argentina), projeto no qual você é uma das peças chave.
Marcelo Brodsky – Posteriormente, en 2001 produje mi segundo ensayo fotográfico en torno al tema de la memoria colectiva, “Nexo”. Este se centra en distintos aspectos y consecuencias de la represión, como el entierro de nuestros propios libros, la experiencia del exilio y los archivos de la represión. Una vez concluído este proyecto, y cuando empezó la discusión sobre qué hacer en los espacios de memoria, en particular sobre la escuela de Mecánica de la Armada donde fue torturado mi hermano, sentí la necesidad de editar un libro en el que se detallara el estado de la discusión en ese momento. Memoria en Construcción recoge opiniones de intelectuales, artistas y militantes de los Derechos Humanos acerca de cómo construir espacios colectivos de memoria, centrado en la discusión sobre la organización del Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos en la ESMA, el mayor campo de concentración que hubo en la ciudad de Buenos Aires. Es importante consignar aquí que 65 artistas participaron de este debate con su obra visual, que está incluída en el libro y que luego tomó la forma de una exposición cuando se cumplieron los 30 años del golpe militar.
En cuanto al Parque de la Memoria, proyecto del que formo parte desde su creación, fue una iniciativa que presentamos las organizaciones de derechos humanos a la ciudad en 1998, y se aprobó de inmediato. Desde entonces, la Comisión Pro Monumento a las víctimas del Terrorismo de Estado, integrada por organizaciones de derechos humanos, parlamentarios, gobierno de la ciudad y Universidad de Buenos Aires hemos trabajado sin pausa para concretarlo. Hoy tenemos terminado el monumento a las víctimas con casi 9.000 nombres, hemos instalado ya siete esculturas y tenemos casi completo el parque. El espacio público para recordar los nombres de los que faltan tiene entidad y empieza a cumplir con su misión. Disponemos de un espacio museístico de gran calidad para exposiciones temporarias y para realizar actividades públicas, que hoy coordina el Consejo de Gestión del Parque. Este año, hemos sido invitados por el equipo curatorial a participar de la próxima Bienal de Sao Paulo.
Manu Melo Franco – Sua obra fotográfica, principalmente “Buena Memória”, procurou seus companheiros do colégio secundário para refazer a fotografia do grupo feita há quase 30 anos, me remete muito à questão do público e privado. A fotografia pública oferece a quem a olha uma informação separada de seu contexto; já as fotografias privadas, especialmente as que compõem o arquivo familiar, são lidas em um contexto que é a continuação daquele de onde a câmara as tirou. Que tipo de artifícios (se é que são necessários) você usa para dar sentido ou construir narrativas quando suas imagens se descolam do álbum de família e ganham paredes de um museu ou galeria?
Marcelo Brodsky – La relación del ciudadano del siglo veinte con la fotografía es una relación íntima y constante. Nos reconocemos en nuestras fotos familiares, guardadas en cajas y cajones, pasadas de generación en generación. Este proceso se acelera y amplia en el siglo actual, cuando el acceso a la producción digital de imágenes multiplica geométricamente la producción y el intercambio. Las fotos familiares forman parte de un universo privado, pero al mismo tiempo tienen una fuerte carga afectiva que puede extenderse al ámbito de lo público a través de su incorporación en proyectos artísticos y comunicacionales. La fotografía privada puede ser una herramienta poderosa de construcción de discurso público. Eso sucede en modo creciente en la producción artística contemporánea, mediante la reinterpretación, apropiación y contextualización de imágenes inicialmente familiares o privadas que se resignifican en el escenario de las artes visuales. No son necesarios artificios, sino criterios para incorporar estas imágenes en un discurso artístico, y cada autor encuentra la mejor manera de hacerlo, teniendo en cuenta las particularidades de su obra y de sus herramientas creativas.

Correspondencia Visual Cássio Vasconcellos – Marcelo Brodsky Nº 030, Serra do Mar. ©Cássio Vasconcellos, 2007

Correspondencia Visual Cássio Vasconcellos – Marcelo Brodsky Nº 031, Buenos Aires. ©Marcelo Brodsky, 2008
Manu Melo Franco – A fotografia nos ajuda a arquivar certos instantes que são inesquecíveis e outros se tornam memoráveis apenas por terem sido fotografados. Em ambas as circunstâncias, o que fica é uma imagem descolada do fato ou acontecimento que já foi diluído no tempo. Até onde vai a sua urgência em “reviver” a ditadura, as perdas que ela trouxe, as relações passadas e o Marcelo de 30 anos atrás?
Marcelo Brodsky – No me interesa particularmente revivir la dictadura, más bien al contrario me interesa evitar tener que revivirla o que alguien tenga que hacerlo en América Latina. El trabajo narrativo, la transmisión de la experiencia vivida a las nuevas generaciones, la comunicación de una vivencia marcada por la violencia del estado, que es colectiva, de una generación, no individual, es una tarea que requiere de muchos elementos distintos para poder transmitir emocionalmente la esencia de lo vivido. No basta con contar lo que pasó. Es necesario conectar emocionalmente con el que mira, para que su comprensión sea profunda, no superficial, para que se produzca un aprendizaje, no un mero pase de información. Esa experiencia es la que procuro producir con mi obra fotográfica.
Un caso individual, una persona, una vida, unas imágenes asociadas a ella que la cuentan visualmente, son más comprensibles y asimilables que un número inmenso, como el de 30.000 desaparecidos. Las imágenes de una familia, son las imágenes de miles de familias. Un retrato cargado de sentido visual representa miles de retratos posibles que no existen.
Manu Melo Franco – Você inaugura uma exposição na Pinacoteca do Estado de São Paulo em outubro deste ano, certo? Também existem outros projetos a serem desenvolvidos por você em terras canarinhas. Fale um pouco sobre estes planos.
Marcelo Brodsky – Un balance amplio de la forma en que yo he utilizado mis herramientas creativas puede verse asistiendo a la exposición de “Boa Memoria” en la Estacao Pinacoteca de la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo, que se inaugura el próximo Sábado 23 de Octubre a las 11hrs, durante el Segundo Foro de Fotografía Latinoamericana. Una de las fotos de esta exposición, estará expuesta simultáneamente en la Bienal de Sao Paulo, que se inaugura el próximo 25 de septiembre, como parte de la participación del Parque de la Memoria en la Bienal. Se trata de la imagen del Rio de la Plata, quee está cargada de sentido simbólico para todos los argentinos. Allí fueron tirados los desaparecidos desde aviones militares.
Boa Memoria itinerará posteriormente por Brasil, y tiene previsto exhibirse en Fortaleza y en Recife. La Pinacoteca publicará un catálogo de la muestra, olaprimer publicación en portugués dedicada a mi trabajo.
Buena Memoria, Nexo y Memoria en construcción constituyen una trilogía con mi aporte a la discusión sobre la memoria colectiva en Argentina. Mis trabajos más recientes no tienen una inscripción temática tan clara. Uno, las correspondencias visuales, son diálogos con imágenes con otros artistas y fotógrafos, y he trabajado en ellas los últimos tres años. Ya he editado varios libros con estas correspondencias, que he tenido entre otros con Martin Parr, Pablo Ortiz Monasterio, Joachim Schmid, Manel Esclusa, Cassio Vasconcellos, Horst Hoheisel… Mi último trabajo, inédito, Once @9:53 es una fotonovela sobre el barrio del Once de Buenos Aires realizada en con textos del escritor norteamercano Ilan Stavans. Pronto se publicará en forma de libro, es un rescate de un género tradicional de los años sesenta, una herramienta de lenguaje visual y construcción narrativa.
Manu Melo Franco – Você transita muito bem pelo Brasil e tem vínculos fortes com nosso país. De onde vem essa relação? Pra onde ela caminha?
Marcelo Brodsky – En febrero de 1986 estaba de vacaciones en Arraial d´Ajuda, sur de Bahía, cuando el lugar empezaba a estar de moda. Allí conocí a Gianna, una goiana que tenía entonces 19 años y nos enamoramos. Hoy es mi esposa y la madre de mis tres hijos, brasileiros, de 7, 15 y 18 años. Vivimos en Buenos Aires. Tenemos también un sitio en Pirenopolis, Goias, adonde vamos cada vez que podemos.
Además, en 1989 fundamos con socios brasileiros nuestra agencia de imágenes en Brasil, Latinstock.com.br , que es la principal agencia de nuestra organizacion latinoamericana y que ya lleva más de veinte años distribuyendo profesionalmente imágenes en Brasil. Está dirigida por Marcos Scheliga y un equipo profesional especializado en las áreas editorial y publicitaria. Recientemente hemos empezado a distribuir las imágenes de Cia de Foto y de otros fotógrafos brasileros, así como las de la agencia Magnum en el mercado brasileño.
Una de mis correspondencias visuales es con el fotógrafo paulista Cassio Vasconcellos. Ya llevamos más de ochenta imágenes en nuestro diálogo, y pensamos editarlo en forma de libro más adelante.
Amor, Arte, Negocios, Amigos…tengo bastantes puntos de contacto muy íntimos con Brasil. La rivalidad futbolística es una anécdota… Mis amigos dicen que soy “meio” brasileiro…
Manu Melo Franco – Você consegue definir a fotografia latino-americana? Sua obra se encaixaria nesta definição?
Marcelo Brodsky – Yo me siento parte de la fotografía latinoamericana, y creo que nuestra producción tiene particularidades propias relacionadas con nuestra forma de vivir y de ver el mundo. Cada generación tiene sus referentes, pero hay a personajes claves que definen nuestra personalidad visual. Referentes históricos, referentes contemporáneos. Cada uno elige sus referentes, pero los tenemos y son comunes a América Latina como territorio común. Yo siento que participo de un movimiento fotográfico argentino, de mi generación, que a su vez es parte de una generación de fotógrafos latinoamericanos que hoy ha alcanzado su madurez. Las nuevas generaciones de artistas visuales construyen un discurso visual y una mirada propia, diferente, en que hay al mismo tiempo un diálogo con nuestras imágenes, y con otras formas de expresión y creación artística. La cultura visual es rica y compleja. No debemos permitir que se simplifique y se homogeinice como resultado de un proceso de digitalización que haga parecidas todas las propuestas. Hay que mantener el punto de vista individual, apropiarse de la tecnología y subordinarla a la obra. Lo esencial está en lo que queremos decir. Y en América Latina tenemos cosas que decir y modos de ver distintos de las que se dicen en Europa o en Asia.
Manu Melo Franco – Você participará de uma entrevista e uma mesa do Fórum Latino-Americano de Fotografia de SP. O que você espera deste encontro?
Marcelo Brodsky – Como coorganizador del Foro espero que esta segunda edición sea tan rica, diversa y estimulante como la primera y que además tenga tantas consecuencias positivas como tuvo la primera. Nuevas relaciones horizontales entre creadores y operadores culturales, nuevos proyectos que se echen a andar en el Foro, como sucedió con el Libro sobre Fotolibros latinoamericanos que iniciamos en el Primer Foro y que presentaremos en el segundo ya concluído… Nuevas redes, interpersonales, virtuales y visuales que enriquezcan nuestra producción y nuestras perspectivas para crear y exhibir nuestros modos de ver el mundo. Que fortalezcamos nuestros propios circuitos latinoamericanos, para proyectar con fuerza nuestra producción a la escena global.

Correspondencia Visual Martin Parr – Marcelo Brodsky Nº 025, Torso, Montevideo, Uruguay. ©Marcelo Brodsky, 2008

Correspondencia Visual Martin Parr – Marcelo Brodsky Nº 026, Man in front of painting, Dubai ©Martin Parr, 2007
O fotógrafo inglês é “um cronista de nosso tempo”, afirma o curador alemão Thomas Weski. Para ele, as imagens de Parr oferecem a oportunidade de ver o mundo sob uma perspectiva única no turbilhão de registros divulgados pela mídia. Temas como consumo, prazer e comunicação são elementos básicos de sua imagética, por meio da qual ele se posiciona inclusive politicamente. Nascido em Epsom, pequena cidade do condado de Surrey, aprendeu a fotografar na infância, com seu avô. Estudou fotografia na Manchester Polytechnic, hoje parte da Manchester Metropolitan University, uma das quatro maiores universidades da Inglaterra. É um colecionador compulsivo de livros de fotografia, os quais busca pelo mundo inteiro, e autor de importantes livros, como Bored Couples (1993) e Think of England (2000), ambos uma crítica contundente ao way of life.
Argentino, tornou-se fotógrafo no exílio em Barcelona nos anos 1980, durante a ditadura militar em seu país. Foi aluno de Manel Esclusa, famoso fotógrafo de retratos catalão, no Centro Internacional de Fotografia. Paralelamente, graduou-se em economia pela Universidade de Barcelona. Sua obra traz uma constante abordagem política, expressa em exposições como Los Condenados de la Tierra, Buena Memória e Nexo. Na obra Imágenes contra la Ignorancia, fez uma intervenção pública contra o nazismo, em Hannover, na Alemanha. Foi curador da famosa mostra Estéticas de la Memoria (Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires) e um dos organizadores do 1o Fórum Latino-Americano de Fotografia de São Paulo, em 2007, e do encontro Bienal de São Paulo-Valência, na Espanha.
Criado em 2003, o coletivo propõe novas leituras fotográficas por diferentes meios. Entre eles, destacam-se a curadoria da Semana Internacional de Fotografia FNAC (2008) e o conselho curatorial do Paraty em Foco (2009) e deste 2º Fórum Latino-Americano de Fotografia de São Paulo. Também participam de exposições nas quais apresentam ensaios conceituais. Mantém suas obras representadas pela Galeria Vermelho, de São Paulo. Fazem parte do conselho editorial da revista Sueño de la Razón e atuam também no mercado editorial e de publicidade.








RSS 2.0
Enviando ...


Marcelo e Manu,
Obrigado pela bela entrevista! Não precisa nem fazer DNA para saber que o cabra tem sangue brasileiro misturado nas veias!