Como ocorreu em todos os momentos de tensão política do século XX, a Revolução Cubana exigiu dos artistas um comprometimento com as transformações em curso. No caso da fotografia, isso significou a imposição de uma linguagem documental, às vezes, explorada para fins de propaganda ideológica.
Em El cuerpo habitado: fotografía cubana para el fin de milenio (Universidade de Santiago de Compostela, 2009), Carlos Tejo Veloso analisa o contexto que, nos anos 80, permitiu à fotografia se abrir para processos mais experimentais e híbridos, dialogando com tendências internacionais sem abandonar seu interesse pelas temáticas locais, como a religião, a política e a história de Cuba.
“En oposición al registro directo de la producción fotográfica cubana desarrollada en las dos primeras décadas de la Revolución, la metáfora se convertirá en un importante vehículo de comunicación entre el artista y el espectador. Como es de suponer, la introducción de esta importante herramienta modificó notablemente los valores de la fotografía tradicional. La fotografía como testimonio, practica donde se priorizaba la instantaneidad, la originalidad o una aparente subjetividad, queda definitivamente relegada y es substituida por una nueva narratividad que no constituye un código legible de interpretación inmediato, sino que demanda un ejercicio reflexivo que exige la interpretación del mensaje principal transmitido por el artista. Así, se transita de una narración directa a una narración simbólica donde el autor es el director exclusivo del mensaje final de su trabajo”
É aí que o corpo aparece como espaço simbólico privilegiado, nas palavras do autor, dotado de um “sentido politextual”. Sua forte presença na fotografia cubana recente não significa apenas um mergulho introspectivo. O corpo é, ao mesmo tempo, o território onde o indivíduo pode atuar com mais liberdade, e uma metáfora que permite uma expressão crítica sobre a realidade cultural e política de seu entorno.
Este trabalho apresenta um olhar panorâmico sobre a fotografia cubana: relembra grandes nomes que documentaram a Revolução, como Korda e Liborio Noval, discute o significado que teve a atuação de María Eugenia Haya (Marucha) junto à Fototeca de Cuba, tanto para a difusão quanto para a renovação da fotografia cubana, e analisa a obra de expoentes da geração dos anos 80, como Marta María Pérez Bravo, René Peña, Abigaíl González, Eduardo Hernández Santos, Cirenaica Moreira.
Fragmentos do livro estão disponíveis no Google Books. Uma síntese desta pesquisa pode ser também encontrada num artigo do mesmo autor, “Los nuevos usos de la fotografía en el arte cubano contemporâneo”. Neste texto, Carlos Tejo Veloso resume o contexto que permite o surgimento de uma fotografia experimental em Cuba, e concentra sua análise na obra de Marta María Pérez Bravo.
“La presencia del cuerpo, su propio cuerpo será otro rasgo que define toda la producción de Pérez Bravo, descubriéndonos territorios que nos acercan hacia conceptos que trasparentan su intimidad, sus emociones, o sus sueños. Utiliza la fotografía como un recurso de auto-exploración, presentándonos escenas construidas de manera teatral donde casi nunca se nos permite ver el rostro de una entidad que se ofrece fragmentada. De esta manera también está cuestionando el canon tradicional del retrato fotográfico evitando el contenido anecdótico y denotativo que podría albergar una representación de su propio rostro, construyendo una narración que partiendo de la experiencia individual, se proyecta anónima hacia cuestiones que atañen a la colectividad”.







RSS 2.0
Enviando ...

