El misterioso destino de la últimas imágenes de Guido Boggiani
El título de este segundo post, tal vez más acorde a la línea de la literatura sensacionalista y pseudo-científica de un Erich von Däniken, alude sin embargo al trágico destino del etnólogo, pintor, fotógrafo y aventurero italiano Guido Boggiani, y de sus últimas fotografías registradas en el Alto Paraguay, hacia 1902.
En efecto, más de un siglo antes que Alexandra Dos Santos y otros fotógrafos se internaran en el Gran Chaco, en un oscuro episodio, moría asesinado a manos de un grupo de chamacocos el legendario explorador italiano.
Al tiempo de su muerte, ya había dejado a la posteridad escritos y otros registros de inestimable valor entorno a la etnología, la etnografía y la lingüística de las comunidades indígenas del Alto Paraguay. Pero, son sus fotografías (se conservan alrededor de 500 negativos) que registran “la belleza de los otros”, como diría Ticio Escobar, las que más interés han despertado recientemente.
Con respecto a su relación con el medio fotográfico, hallé recientemente estos comentarios: “La cámara fue para Boggiani un auxiliar científico de extrema utilidad, pero la manejaba con toda la sensibilidad de su formación artística.
Se obsesiona por el tatuaje o pintura corporal y también por otros temas donde la precisión fotográfica es fundamental.
Toma más de 500 fotografías que él mismo revela en medio de la selva.
El explorador había registrado con su cámara las tribus angaites, leguas, sanapanás, caduveos, tobas, payaguás, bororo y chamacocos. No olvidemos que para estos pueblos primitivos las fotos representaban un verdadero peligro, pues en ese acto se “robaba” el alma o la voluntad del sujeto, que a partir de ese momento quedaba en posesión del fotógrafo.
Estas tribus, con las cuales convivía directamente, empezaron a pensar que los males y enfermedades que padecían se debían a la actividad del nuevo “brujo” y a su extraño elemento demoníaco, con el cual solía robarles su alma.
En octubre de 1902 escribe por última vez a su hermano Oliveiro, donde le comunica el detalle de la expedición”.
Pero, aquí viene la parte más intrigante del relato: “El destino quiso que fuera, precisamente esta actividad fotográfica, la que lo llevara a su trágica muerte.
Se lo vio por última vez el 24 de octubre de 1902, junto a su peón Félix Gavilán, cuando salió desde Asunción hacia el Gran Chaco.
Al no tenerse noticias de él, la colectividad italiana de Asunción organizó una expedición guiada por el explorador español José Fernández Cancio, halló los restos del científico el 20 de octubre de 1904 su cadáver y el de su peón, con el cráneo destruido, los indios (chamacocos) habían separado la cabeza para impedir de esta manera que siguiera haciendo más “daño” y la cámara fotográfica fue hallada enterrada, presumiendo que hicieron lo mismo con muchos negativos”.
En definitiva, las últimas imágenes vistas (y registradas) por Boggiani yacen para siempre perdidas en las inhóspitas tierras del Alto Paraguay. Ninguno de los antropólogos, exploradores o fotógrafos que visitaron con posterioridad esas comunidades ha podido dar con ellos.








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Um resgate para a memoria de muitos Brasileiros .
Um tesouro da imagem etnográfica!
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